Fluídos de la sinrazón

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Candentes, sexis, tersos, cósmicos y elementales. Adjetivos nominales que bien podrían ser categóricos para Tauk, cuarteto neoyorkino de un jazz-funk ecléctico y en esencia ambiental, que desde 2010 viene explorando en sus integrantes el flujo musical de la naturalidad, a partir de una guitarra (Matt Jalbert), un bajo (Charlie Dolan), un sintetizador/órgano (Alric “A.C.” Carter) y una batería (Isaac Teel).

Podría ser simplemente otro combo más de músicos independientes haciéndose a lo genuino de la libertad compositiva y escapando al delirio pérfido de la industria prediseñada, aceptando la precariedad y el anonimato como un premio. Podrían ser otro combo más, de no ser por sus características, casi inadvertidas.

Su sonido es gráfico, aunque su puesta en escena no es para nada ostentosa o necesariamente visual. Su imagen podría ser empenachada, atestada de disfraces, pero apenas son jóvenes sencillos, multirraciales y, tal y como se ven, buenos amigos. Son independientes sin ser indie, y el resultado de sus pies en la tierra son sus discos, varios de estudio y otro en vivo, capaces de tocar el suelo líquido de la psicodelia y las paredes eléctricas del rock progresivo, permitiéndose saltos hip-hop, aires Funky –de pinta y afro setentero– y un blues tenue que deja que sangre la brea eléctrica por los bordes de su cuerpo. El que toquen con igual placer en eventos de rock de bar o en paradas de música electrónica los hace realmente raros en su eclecticismo, tan natural y espontáneo, tan falto de etiqueta. Música sin letras, cabe adjuntar.

Pero hay un aspecto más, y lo es su imagen videográfica. Si son incidentales, ponen una cámara en un dormitorio y graban videos donde el viaje consta del placer mental del vuelo casero. Pero, si así lo desean, son también conceptuales, y cuando ellos no están por allí cerrando los ojos y haciendo muecas mientras la música recorre sus nervios, abandonan el escenario y dejan todo en manos de la sutileza del diseño gráfico y la producción aparentemente insensible de la materia sin vida.

Un videoclip como “Horizon” (Horizonte), primer sencillo de su cuarto long play de estudio Sin Nebula, arroja la pregunta: ¿Se puede ser tan elemental y asimismo estéticamente trascendente? En principio, el agua, sometida a vertidos de aceite, azúcar, harina, tinta, leche y otros aderezos, resulta siendo un elemento trascendental por cuanto nos permite perder el sentido sólido de la realidad para entregarnos al bello y acuoso mundo de la sinrazón. La materia gris se ahoga y por fin nos damos un momento de expansión no autoinducida. Con lentes de alta sensibilidad y aumento, y sutiles efectos de luz, el ritmo y el bajo hacen lo suyo con el agua, que se mueve al compás de sus vibraciones. Pero la guitarra eléctrica y los sintetizadores son a la mente la droga, la pérdida de la razón. Y entonces lo trascendental altera el sentido de lo complejo, es una falta de respeto al conocimiento y la entrega total al arte plástico de la estética por la estética misma.

Y si así es su música, ¿por qué el cuestionamiento? La mente castiga cuando nos volvemos bobos sin alguna razón sustentable de la cual agarrarnos. Es culpa de Tauk, pues nos vende como natural el artificio óptico del agua, en una expresión que ni expresión es: nos muestra la tinta y no el cuadro, el líquido y no su esparcimiento, la densidad y no la materia… la música y no su escena.

Arte contemporáneo, amigos. Ese del neoyorkino, en estado puro. Nada de hermenéutica; esencial y múltiple sugestión. Puede que allí esté su arte.

 

Artista: Tauk

Origen: Nueva York, Estados Unidos

Pista: “Horizon” (Horizonte)

Dirección de videoclip: Po Chen Chia

Disco: Sir Nebula

Fecha de lanzamiento: 16 de septiembre, 2016

Sello: Independiente (Tauk Management)

Enlace: https://www.taukband.com/ - https://soundcloud.com/tauk