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La poesía no es única. Poesía puede ser unos ojos cafés que miran con desgana o unas manos encadenadas que divagan en cualquier tiempo y lugar. Poesía puede manifestarse en la ausencia y la soledad, en la figura de una mujer sin nombre que vaga por los recónditos laberintos del inconsciente.

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Sabemos que el tránsito de personas ha existido desde la prehistoria, con aquellas poblaciones nómadas que se movían de un sitio a otro en búsqueda de alimentos mediante la caza y la recolección, todo con el objetivo de sobrevivir a pesar de las duras condiciones.

Ahora las cosas han cambiado, luego de tantos años de aquel lúgubre y espeluznante periodo. El traje de verdugo se convirtió en traje elegante y corbata a la moda, la excusa de salvación divina fue cambiada por la protección de la sociedad y el discurso en nombre del todopoderoso está en manos de los todo-poderosos del mundo.

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Y el poema, que históricamente proviene del acto verbal, no es la única vía de acceso a la poesía sino que ella se encuentra incluso, como dijo Luis Rogelio Nogueras, hasta “en la conversación del café”, o en el arte, en un dibujo, en la prosa, en la escultura, en la canción, en la mirada… y la lista podría tomarnos unas veinte vidas más.

Pareciera ser que ya ni siquiera es posible poseer opiniones propias, que no sean fruto de un maquinismo y una manipulación de terceros. De semejante talante, surge la no tan descabellada idea de que pensar es un asunto pasado de moda, y con ello, el mismísimo ensayo se ubicaría en un fatal estado de desprecio, lamentable en todas las medidas.

De aquí se desprende que, las más de 35 mil sedes de escuelas rurales colombianas escaseen de calidad educativa, puesto que, según el Programa Especial de Educación Rural (PEER), los estudiantes rurales reciben un 50% menos de educación que un estudiante urbano. Por lo tanto, la brecha que hay entre la educación urbana y rural es de aproximadamente 3,6 años.

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Hace cientos de años, iniciamos una frenética carrera por destruir todo a nuestro paso; ahora, parece que la estamos ganando.

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Cuando un lector se encuentra con una crónica lograda, le es posible visualizar la realidad retratada en ella al ser presentada a través de escenas con imágenes de ambiente, sucesos y personas.

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