Quizás fue respirar el polvo de los documentos viejos lo que me llevó preguntarme muchas veces cómo sería la vida privada de todos aquell

Un jueves, cuya fecha prefiero ignorar, me dirigí a una conferencia de oportunidad empresarial para el posicionamiento de una nueva marca en el país.

“Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía”.

Todos los días, en cada rincón de la ciudad, en los medios de transporte y en las redes sociales

Por eso, reitero mi agradecimiento, ella encarna todo lo que no debe hacerse en el periodismo, no tan sólo en esta oportunidad; otras veces con esfuerzo y dedicación ha dejado lecciones imborrables, verdaderas cátedras de periodismo.

Cursé muchos seminarios. Conocí gente de todas las regiones. Algunos becados con más dificultades económicas que las mías. Otros con más dinero del que podré tener en diez vidas, pero todos dueños de una camaradería que me hizo sentir en un nuevo hogar por cuatro años.

Un leopardo de ocho décadas

En las películas de terror muestran que el espíritu de los muertos queda como murió y yo pensé en todo eso la noche anterior. No quería que mi espíritu fuera por ahí con un hueco en la cabeza, prefería uno en el pecho. La verdad, me sentí defraudado. La bala debió atravesar el corazón.

Con el paso del tiempo, las hojas afiladas de bronce, hierro y acero reemplazaron a los puñales de piedra. Las espadas, sables y dagas, conquistaron imperios, destronaron reyes e impusieron religiones.