Vicky Dávila dio cátedra de periodismo

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Es fundamental reconocer el aporte que Victoria Dávila le hace al periodismo colombiano, pues desde su labor enseña con indiscutible autoridad todas las formas en las que no se debe hacer periodismo. Por ello, muchas gracias.

Lo que ha hecho Victoria Eugenia Dávila –Vicky Dávila– no representa al periodismo colombiano. Es más, no es periodismo. Pero no sólo me refiero a la lamentable publicación del video, por demás famoso, en el que dos adultos charlan sobre sus preferencias sexuales e intentan concretar un encuentro íntimo.

Es cierto que Victoria Dávila fue víctima de interceptaciones ilegales y fue sometida a una máxima presión, lo cual es tan censurable como lo que ella hizo. Pero creo que en su caso hay un agravante de peso escandaloso: ella se graduó de Comunicación Social y Periodismo; lo que, penosamente, no indica que sea periodista.

Desde hace mucho, la Policía Nacional refleja una imagen de institución podrida desde sus cúpulas. Hoy, hay investigaciones en curso que pueden develar la red de acosos sexuales, destituciones, persecuciones a periodistas, e incluso un asesinato, pues la familia de la cadete que falleció a horas próximas de su ascenso a alférez en el 2006, sospecha que su hija no se suicidó, como lo señaló la Sijín de la misma Policía Nacional. Los hechos son aberrantes y las voces que señalan a la red denominada como “La comunidad del anillo”, de instaurar un régimen de ascensos y puestos a cambio de presiones homosexuales y prostitución, van en aumento y cada vez toman más fuerza y veracidad.  

Hasta ahí la historia, pero ¿qué tiene que ver el video publicado con eso? Simple: nada. Si en Colombia fuese delito consentir relaciones homosexuales dentro de un auto o ser  infiel, Victoria Eugenia sería un modelo a seguir por su intachable valor investigativo. Pero como en nuestro país la intimidad debe respetarse, al menos desde el periodismo, lo que hizo sólo fue violentar la privacidad de un par de adultos, no aportar ninguna prueba a la investigación y destrozar moralmente, al menos, a una familia.

Todo lo hecho por Victoria Eugenia en esta ocasión demuestra que no tiene ni una pizca de ética, que pasó de perseguida a perseguidora y que le bastó tener el poder de los medios para hacer y deshacer como se le vino en gana. Por eso, reitero mi agradecimiento, ella encarna todo lo que no debe hacerse en el periodismo, no tan sólo en esta oportunidad; otras veces con esfuerzo y dedicación ha dejado lecciones imborrables, verdaderas cátedras de periodismo.

Por ejemplo, veamos la clase que puede titularse: “Cómo no tratar al entrevistado”. Cuando Dávila entrevistó al director general de la Aeronáutica Civil, Gustavo Lenis, él le explicó que creía que la Aeronáutica debía pagar a las aerolíneas y a los usuarios afectados por la falla de un controlador de vuelo ausente. Él sostuvo que lo más lógico era que se respondiera y que se abrieran los procesos disciplinarios correspondientes, pero fue sincero al decir que desconocía, a ciencia cierta, el procedimiento. Ella no quedó contenta con la respuesta y le propuso al director que, para despejar la duda, mejor le preguntaran a la mamá de ella:       

–¿A quién le preguntamos? ¿A mi mamá?

–Pues sí, si quiere pregúntele a su mamá, me parece bien.

–¿Sabe qué es lo malo doctor Lenis?, que me parece que usted está muy sobrador. Me parece que está en una pésima actitud y que esa no puede ser su actitud. Porque resulta que usted es un funcionario público y a usted le pagan con los dineros de todos los colombianos, y usted no puede salir con esa payasada que está saliéndome aquí en la FM.         

–No, mira, más payasa es usted. A mí no me falte al respeto, que yo llevo una trayectoria limpia y he trabajado muy duro pa’ que ahora usted me venga a decir payaso: ¡a mí sí me respeta!

–Bueno… pues… queda muy claro qué clase de persona y qué clase de funcionario es usted aquí.

–Queda muy claro qué clase de periodista es usted: ¡abusiva! (Repase la magnífica cátedra de periodismo aquí: 10’02’’ – 10’:50’’    https://www.youtube.com/watch?v=ycYw1ZL_pnU).

Creo que la enseñanza es clara: en el periodismo si se pretende respeto, hay que respetar, de lo contrario se es “payaso” y “abusivo”.

La siguiente clase es una joya de antología: “Cómo no entrevistar a un presidente”. Antes de entrevistar a cualquier mandatario es vital no informarse sobre su conocimiento histórico, continental y político, basta con creer que es cierta la caricatura que los medios nacionales propagan. Esto sucedió cuando Victoria Dávila entrevistó a Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores.

Lo primero que usted debe hacer, es hablar en nombre de los colombianos, porque el periodista, y más si es de RCN, representa a toda Colombia. Por eso, si usted tiene la oportunidad de entrevistar a algún presidente, hágalo desde la primera persona del plural                     –nosotros–, con esto, estará dando el primer paso para saber cómo no entrevistar a un presidente. Así lo hizo Victoria, quien le pidió a Hugo Chávez: “no nos vuelva a llamar narco-estado”. Ignoro si al usar el “nos”, se refería a su canal o a su familia, pero ahí yo como colombiano jamás me incluyo. Ella, como cualquier otro que tenga un micrófono, no me representa.  

Ya en la entrevista, Victoria Dávila sostiene que el convenio de Colombia con Estados Unidos, para mantener y ampliar las bases militares norteamericanas en suelo nacional, es, a su entender, un acuerdo “bueno”. Ante esto, Chávez le responde y le da una implacable lección de libertad de expresión:   

–Uribe miente, Uribe es un mentiroso compulsivo.

–Sabe qué le pediría yo, presidente Chávez, en honor a un diálogo que sea constructivo en esta entrevista, que tratemos de no manejar insultos…

–Bueno yo soy libre, tengo libertad de expresión, tú me vas a poner aquí condicionante pa’ la entrevista… Déjame responder lo que yo creo de verdad.

(Vea el fragmento de la entrevista aquí: 5’:00’’ – 5’:30’’ https://www.youtube.com/watch?v=ODyHGRtaKO0).

Yo aún no veo en la expresión, “mentiroso compulsivo”, ningún insulto, pero supongo que llamar a Uribe así, fue aberrante para Victoria. La paupérrima entrevista sigue arrojando todo lo que no se debe hacer. La famosa entrevistadora le afirma algo al presidente de lo que no tiene idea y él le enseña:   

–Tenga la plena seguridad, presidente Hugo Chávez, que Colombia jamás se prestaría para atacar a Venezuela.

–Oye ya ha ocurrido… fíjate una cosa, te voy a responder eso primero que tú dijiste, que no es cierto, seguramente porque tú no tienes información (Vea aquí la entrevista 15’’ - 1’07’’ https://www.youtube.com/watch?v=AHzKwBAgCYo).

El presidente Chávez se refería a la captura de más de 200 paramilitares en suelo venezolano, seguramente a Victoria no le parecía que eso fuera un ataque al país de Bolívar. Total, los paramilitares colombianos no son sinónimo de peligro y como nosotros estamos acostumbrados a nuestra guerra, pues los vecinos deben acostumbrarse sin chistar palabra. Por eso, ella le hace la siguiente pregunta majestuosa a Hugo Chávez:  

–¿Para usted Colombia está en guerra?     

–Sí, está en guerra hace 60 años. ¿No te has dado cuenta?

(Vea la genialidad de la pregunta y la respuesta aquí: 26’’ – 30’’ https://www.youtube.com/watch?v=jSkenoDASDM&ebc=ANyPxKq2ZW93lepRGMGfynKgTAuNQA8S9n6gordXD6gRzYPCV_Bf4gMrbeC8uXUIhkTmRqJxvvsUwwrOypgewBpUcwGwVvGbQQ).

Hugo Chávez, sin despeinarse, acabó con la periodista que ofreció una copia patética del episodio en el que David Frost entrevistó a Richard Nixon. Como estos podríamos enumerar mayor cantidad de ejemplos. Por eso, considero que hay que aplaudir la labor de Victoria Eugenia Dávila, quien le ahorró un montón de trabajo a las profesoras como Astrid González, que ya no necesitarán preparar algunas clases, pues la mujer que decidió acabar con una familia les dio un material invaluable para la formación de estudiantes. Victoria Eugenia y sus prácticas periodísticas son un programa completo de todo lo que no se debe hacer en periodismo, pero si usted es testarudo y sigue su ejemplo, pues seguramente termine igual que ella: con la renuncia.

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