Taita y otros poemas de Rodrigo Barrionuevo

Imagen tomada de Pixabay

TAITA

Dedicado a mi abuelo

quien me inculcó su amor por los libros

 

Mientras más nos alejamos

el eco de tu voz es un hilo que no te pierde de mi caverna

¿Cuántos espacios cuento?

Si en cada paso piso una piedra 

y los zapatos se desgastan con excusas 

y los andares me desgastan las piernas.

Bonito es encontrarte sobre alguna nube

saber que observas 

y avanzas sin tus huellas impresas.

Que todavía me conversas con la brisa

brusca si es que voy en contra de tus pasos

soltando risas dando pausa a la bocanada

ofreciéndote un cigarro de los que gustas antes de que partas.

 

Amorfeo 

Escondidos, esperando encontrarnos

o que alguno encuentre al otro 

sin saber qué busca.

Hasta que ocurra,

inventemos fechas para cada acto 

hasta despertarnos.

Cuando ocurra nos daremos cuenta

de lo extraño que fue el sueño    o

de lo extraño que es sentirse despierto

sin despertar,

mientras te veo dormida

contando todavía

esperando reunirnos en un sueño

un tanto oníricos, un tanto eternos.

 

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no soy el mismo, años han pasado
sin cinismo mi sinónimo es lo consecutivo
a causa de acciones que predico
dedico tiempo dizque perdido
porque nunca se captura
solo cuando el diafragma se apertura
y disparo el objetivo.


 

[Estoy pensando casi obligado a escribirte]

ESTOY PENSANDO CASI OBLIGADO A ESCRIBIRTE, MI AMOR,
QUE NO TE MARCHES, que podría ser mejor que ayer.
Y ESTARÍA nada más que soltando esperanzas vanas para que mi imaginación y la tuya empiecen su juego de lo que tú haces y lo que yo. Juego gracioso, tú adivinas mis pasos y si le atinas, exploto; en otras veces solo proyecto el paso viendo la emboscada a distancia y tú ya crees que pisé tu trampa.
Siempre nos estuvimos comiendo.

 

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