Sobre una búsqueda con lupa o un mirar superficial: La crónica

Imagen tomada de Pixabay

Figurémonos que una noticia es un saltamontes que, entregado a su quehacer acostumbrado, va de un lado a otro dando saltos y que, después de un momento, permanece inmóvil sobre el verdor del follaje de un hibisco. En este momento, se aproxima un sujeto que, guiado por la premura, no ve más que un objeto con características de saltamontes sobre un arbusto verde. Este sujeto, el periodista contemporáneo, ve desde la distancia sin permitirse apreciar detalles como la especie o el estado del objeto, en virtud de que le basta con saber que hay un saltamontes en el follaje del hibisco. Este caso es la representación de la actividad periodística, en donde la imagen viva de un escenario total se ve soslayada por la imagen de un objeto vacío de significado desde su conducta, si es que se llega a mencionar la conducta. Esta vista obtusa, carente de encuentros con lo esencial, con la vida de detalles que subyace en la silueta de este invertebrado, mantiene la distancia entre el observador y lo observado.

     Ahora bien, dada la misma circunstancia, pero en este caso, mudando el sujeto y remplazándolo por uno que, con minucia en los ojos y además poseedor de una propicia lupa, va de cabo a cabo por el cuerpo del celífero; camina por el ala interior y sus nervaduras, pasando así por el tímpano, el fémur, sus ojos y terminando en su antena. El cronista, este sujeto avizor, no solo enfoca su lupa en el impávido animal, sino que, más allá de este, se percata de todos los detalles que contribuyen a la totalidad del suceso, es decir, habla también de las hojas y de su liso tacto, del carmín intenso de las flores del obelisco y del aroma que trepa por las ramas. Al hacer esto, el espectro del escenario se extiende a no solo lo que se busca narrar, sino a las circunstancias que produjeron su existencia, sucesos menudos que alteran el desarrollo del hecho.

     Así, cuando un lector se encuentra con una crónica lograda, le es posible visualizar la realidad retratada en ella al ser presentada a través de escenas con imágenes de ambiente, sucesos y personas. Cabe aclarar que estas no son solo descritas, sino que el autor emite sus juicios sin cambiarle el color a la flor, presentándola desde particularidades eclipsadas por lo evidente. Gracias a esto, el lector percibe como propia una situación que toma usualmente por ajena, aún cuando nunca la vivió ni sintió el más menudo interés por ella. Aquella subjetividad establece una especie de puente entre el suceso y el lector, que permite a este último palpar el escenario y obtener una visión total, en palabras de León de Greiff, “a todo lo ancho y a todo lo hondo —en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...—. El cronista, quien no le sirve a nadie más que a la obra misma, se adentra con tal esmero a lo narrado que expande las fronteras de lo informativo hasta lo inédito.

     La identificación o comprensión de lo que no se puede observar, por la lejanía o falta de presencia, se da a través de los medios de comunicación, en donde el papel del periodista es el más relevante. Pero entonces, ¿cómo puedo yo evocar una situación si solo la veo a través de un frío y estéril sujeto que se limita a extirpar de esta lo más superficial? ¿De un sujeto que busca producir masas de superficialidad?

     Así como es insuficiente solo ver a un insecto sobre algo verde, e ignorar las características que sirven de alimento para nutrir la complejidad de un escenario, es sumamente absurdo intentar comprender un hecho si no se tiene en cuenta lo humano, ni la vorágine de emociones y elementos que, a simple vista, suelen omitirse por falta aparente de trascendencia dentro de los relatos y las situaciones que acaecen. El cronista se encuentra con el hecho y analiza con una lupa la historia y todas las posibles historias que rodeen a la principal. A partir de esto, nos hace entender que, si no percibimos esa tormenta de vidas que nos rodean como parte del uno que somos todos, se vivirá bajo el egoísmo y la indiferencia.

Sección: