Pitana hizo todo para que Nacional perdiera

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Pitana hizo todo para que Nacional Perdiera

Por: Farouk Caballero/@faroukcaballero

 

 

Si algún día creemos que hacemos las cosas muy mal en nuestro trabajo o estudio, no debemos olvidar que existe un ser llamado Néstor Pitana, a quien le haríamos un cumplido si lo calificamos de perverso.

En menos de un mes este paupérrimo árbitro se equivocó de forma grotesca con la Selección Colombia y con Atlético Nacional. El pasado 11 de octubre en el Metropolitano de Barranquilla, Diego Godín cometió un penal más grande que la Argentina, patria del nefasto juez central, quien decidió tragarse el pito y no cobrar nada. Godín hizo un tapón de NBA y Pitana se hizo el ciego, nos jugó una “gilada”, para que me entiendan en su patria. Era imposible que no viera ese penal, pero lo de ayer fue más allá de la infamia.

Atlético Nacional visitaba al durísimo equipo de Cerro Porteño en Paraguay por la semifinal de la Copa Sudamericana. Cerro ya había dejado en el camino a otros dos equipos colombianos: Independiente Santa Fe y el Deportivo Independiente Medellín. Sin embargo, el equipo colombiano, actual campeón de la Copa Libertadores, jugaba muy bien en suelo guaraní y dominaba el partido, pero Pitana no lo iba a permitir. En el último suspiro del primer tiempo se inventó un penal y puso al cuadro verdolaga a nadar contra viento y marea cuando Cecilio Domínguez picó, de forma magistral, el penal que le regaló el argentino.

A pesar de esto, los desastres de Pitana no terminarían con el penal, el árbitro demostraría contra todo pronóstico que él es, inclusive, más localista que el mismo Cerro Porteño. En el minuto cuatro del segundo tiempo, el goleador Miguel Borja fue a luchar una pelota en la mitad del campo contra el talentoso Cecilio Domínguez. Borja se impuso por fuerza y le ganó el balón, Cecilio le cometió falta para cortar la jugada, lo abrazó con todas sus fuerzas para no dejarlo correr. Borja le puso las manos en el pecho para zafarse de la falta y el paraguayo se tomó la cara y se derrumbó como si lo hubiesen baleado.

La escena era ridícula, pero fue un manjar para que Pitana ratificara, por tercera vez en un mes, lo pésimo árbitro que es. Decidió expulsar a Miguel Borja, el goleador de Atlético Nacional. Los hinchas verdolagas podemos hablar de robo a pito armado; no obstante, el lenguaje debe ser políticamente correcto en este texto, por lo que elevo desde aquí una petición a la Real Academia de la Lengua Española, para que el apellido Pitana sea, desde ayer, sinónimo de nefasto, paupérrimo, funesto y desastroso.

El árbitro argentino hizo hasta lo imposible para que Atlético Nacional perdiera en Paraguay, pero el fútbol, en ocasiones, entrega momentos de justicia poética. Por eso, Álvaro Pereira, después de meterle un puño cobarde por la espalda a Orlando Berrío, hizo un autogol que le permite a Nacional mantener la llave abierta y definir en casa.

Señores de la Federación Colombiana de Fútbol y de Atlético Nacional, ya es hora de que levanten una queja formal contra Néstor Pitana. Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico, dice el filósofo Lucio Anneo Séneca. Lamentablemente la filosofía se queda corta, porque Pitana es más que diabólico: se equivocó en Barranquilla contra Colombia, se equivocó al darle un penal a Cerro ––aquí, desde la lógica de Séneca, Pitana ya es diabólico, porque perseveró en el error––, pero superó esto: se volvió a equivocar en contra de Nacional y le expulsó a su goleador.

Resta el partido de vuelta, donde Atlético Nacional deberá demostrar su casta de finalista, para lo que deberá derrotar a Cerro Porteño y a todos los árbitros que, como Pitana, harán hasta lo imposible para que un equipo colombiano no se alce en un mismo año con las dos grandes copas del continente: la Libertadores y la Sudamericana.