PARADIGMAS DE LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA

Pero Kodack o Polaroid,  el asunto de la fotografía era un cierto lujo, algo digno para poner en esos álbumes de cartulina que las mamás conservaban con esmero.

PARADIGMAS DE LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA

En los últimos días he pensado con frecuencia en las cámaras fotográficas antiguas, las recuerdo en blanco y negro, pues es la forma de representarnos el mundo desde 1960 para atrás. Evoco esas cajitas de madera con un faldón en su trasero por el cual el fotógrafo introducía su cabeza para enfocar el lente, una costumbre tan extinta como el hecho de meter la cabeza bajo un faldón para hacer cualquier cosa.  Evoco ese bombillo que estallaba cada vez que la fotografía era tomada y,  por ende uno supone que sacarse una foto en esos tiempos salía carísimo si ésta significaba hacer estallar un foco de sesenta vatios.

Pero a mí no me tocaron estas cajas oscuras, a mí me correspondió la Kodack  110 con flash incorporado y rollo para doce fotografías. Estas camaritas que estuvieron vigentes hasta finales del siglo XX, les correspondía la misión de conservar para la historia esos momentos que denominábamos “memorables”. Claro está que la memorabilidad en este sentido tenía un carácter más estricto, puesto que tanto un rollo de doce o veinticuatro fotogramas no era muy barato, y la revelada mucho menos.  Ahora bien, habían algunas Polaroid  rodando por allí pero estas no estaban al alcance de todo el mundo. De hecho sólo conocí las Polaroid por televisión, si se trata de hacer confesiones.

Pero Kodack o Polaroid,  el asunto de la fotografía era un cierto lujo, algo digno para poner en esos álbumes de cartulina que las mamás conservaban con esmero.  Sin embargo llegó la era digital y con ella las fotos virtuales e instantáneas que no sólo se llevaron por encima a las Polaroid  si no que a su vez, crearon una nueva cultura fotográfica en el orden mundial.  La cultura fotográfica de estar sacándose fotos cada cinco segundos y simplemente porque sí, se convirtió en eso con lo que convivimos hoy; y así, las fotos digitales empezaron a rodar por las redes sociales, y en el mundo virtual donde cualquier cosa puede ser observada desde cualquier lugar del planeta, la intimidad y el anonimato de la foto familiar se convirtió en algo que en realidad todavía aún no entiendo.

Sin embargo, no es sobre la gratuidad de la fotografía actual sobre lo que quiero hablar, pues a la larga todo lo que signifique democratización es bienvenido y si es gratis mucho mejor, se trata entonces que tras las fotos digitales y su circulación virtual han venido consigo una serie de protocolos, procedimientos y estándares que sigo sin entender y de los cuales debería existir por lo menos un manual. 

A continuación enumeraré esos tópicos que ha traído la neo cultura fotográfica que siguen siendo paradigmas de estudio para su comprensión en los próximos años.

  1. Estirar los labios hacia afuera (coloquialmente estirar trompa): Recuerdo que antiguamente el gesto de estirar trompa era usado para señalar un objeto, persona o lugar, esto se hacía por distintas razones como: manos ocupadas, pereza para levantar el dedo índice, o simplemente porque  decían que señalar con el dedo era una falta de urbanidad, cómo si estirar los labios hacia afuera se viera muy bonito.  Pues no me lo van a creer, ¡pero sí! Resulta que en este tiempo estirar trompa es de lo más bello, se debe entender que cada generación trae su propia estética, pero pues adaptarse a esos cambios en los paradigmas de lo bello trae su tiempo y aún no lo logro.
  2. Fotografiar el plato de comida en la mesa:   Este tipo de fotos sirve de indicador para entender la gratuidad de la fotografía en estos días. Hace veinte años uno no desperdiciaba un rollo ni por el diablo, en sacarle una foto a lo que la mamá le servía a uno, a menos que se tratara de un banquetero que la necesitara para ofrecer su negocio. Frente a este tipo de fotografías me pregunto ¿qué estará pensando el sujeto o la sujeta que la tomó? ¿A quién cuernos le importa lo que el otro come? Entendería hasta la fotografía de una langosta simplemente por presumir, pero un plato de ensalada, arroz y carne frita… me deja con muchas más confusiones.
  3. Chica fotografiada de espalda en bikini y con los brazos levantados: La primera fotografía que vi de este tipo en redes sociales, me supuso la idea de que esta niña quería salir volando o estaba posando para un comercial de tampones. Sin embargo, lo que vino después, fue una seguidilla de esta tendencia fotográfica lo cual suponía que ninguna marca de tampones usaría tantas modelos ni para una campaña mundial. Posteriormente me pregunté si se trataba de una intención masiva de salir volando, como una migración a otro planeta o algo así. Entonces ¿no era más fácil hacer colecta y comprar una nave espacial para todas?
  4. Mensajes confusos en los pies de foto: La fotografía dejó de ser una costumbre familiar, para convertirse en un culto a uno mismo que rueda por las redes sociales. Sin embargo, es ese culto se introducen frases cuyos autores juran que son tremendamente profundas pero que a la larga no sirven ni para pedir monedas en Transmilenio  y que a su vez nada tienen que ver con la foto.  Existen algunos pies de foto particulares que dicen: No busco sexo y si es lo que pretendes de mí ni me hables.  Esto confunden mucho más puesto que en la foto, la modelo (el) aparece con una escasez de ropa que asusta, estirando la trompa y además de ello, respondiendo a algo  que nadie  les está preguntando.

Estos códigos de la fotografía digital son los que no logro comprender aún, por más lecturas que intento hacer no doy pie con bola frente a ello. Sin embargo y en este momento me retracto de  lo que dije un poco más arriba afirmando que sacarse fotos sí debería costar, no puede ser gratis,  hay que volver al rollo a ver si el acto de  capturar imágenes vuelve a ser un ejercicio serio.

Imaginemos estos códigos en la fotografía antigua: Una familia reunida para sacarse una foto, todos se encuentran de espaldas al lente con un espejo en la mano cuya imagen rebota con el lente, todos estiran trompa. La madre lleva en una mano el espejo y en la otra el plato de comida que va a servir al almuerzo. El padre extiende una sonrisa de vendedor de aspiradoras con su traje de corbatín y sombrero de copa. La niña mayor levanta la falda, muestra el tobillo; y colgando del ligero, tiende un pedazo en cartón con una inscripción que dice: No busco sexo. El hijo menor con su traje de marinero y sus pantalones cortos, lleva el cabello apuntando hacia arriba fijado con agua de panela, gafas oscuras y como todo está en blanco y negro no ve un carajo; y el fotógrafo debajo del faldón de la cámara se pregunta qué tipo de pendejada es esa que está viendo por el lente y que en vez de tener la cabeza dentro del faldón de la cámara, preferiría tenerla debajo del faldón de otra cosa más entretenida que ese circo.