Marchemos contra Gina Parody y los homosexuales

Author(s): 
La lógica de muchos padres fue práctica: como la ministra de educación es homosexual; entonces, ella quiere que todos los niños sean homosexuales

Por: Farouk Caballero/@faroukcaballero

Millones de víctimas hemos sufrido por la guerra y no aprendemos nada. A más de un siglo de La Guerra de los Mil Días y a casi setenta años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, que desencadenó El Bogotazo, es posible volver al pasado y advertir que una de las causas que aceleró la sevicia entre campesinos liberales y conservadores fue la desinformación. Realmente ellos no sabían por qué debían matarse. Por qué un vecino con el que cultivaban la tierra se transformó, por órdenes de líderes políticos, en su enemigo mortal.

La demagogia de siempre impulsó a los agricultores a masacrar a sus paisanos. Los líderes políticos avivaban el fuego, motivaban el derramamiento de sangre y los campesinos ponían los muertos –como hoy–. Ellos no podían informarse, los periódicos de la época eran medios políticos para difundir órdenes de combate. La radio alebrestaba los odios y desinformaba. Los discursos políticos transmitidos promovían el rencor e indicaban el camino: arrasar a sangre y fuego. Pero eso era antes, hoy hay internet. Hoy tenemos abundancia de información y pareciera que no tragamos entero lo que los políticos pretenden. Sin embargo, estamos peor.

A pesar de todos los medios para verificar información, preferimos creer, como bestias, lo que los demagogos de hoy quieren que creamos. El año pasado, un falso mesías llamado Álvaro Uribe, publicó vía twitter una fotografía de un supuesto soldado colombiano llorando a causa de la inclemencia de la guerra. Transparente, como es él, invitó a repudiar el gobierno Santos utilizando una imagen de dolor. Ver a un militar, imagen de valentía y coraje, con lágrimas en su rostro conmueve profundamente al espectador. Su trino tuvo eco por todo el país. Miles se solidarizaron, lo que pocos sabían era que la imagen no era de un soldado colombiano, sino de un sargento norteamericano y había sido tomada el 16 de abril de 2003 en Bagdad, Irak.

La semana pasada sucedió algo similar. Vía twitter y facebook se hizo viral –lo que quiere decir que tuvo una gran resonancia en los usuarios– una noticia falsa sobre una cartilla que supuestamente entregaría el Ministerio de Educación Nacional para combatir la discriminación sexual en los colegios del país. La imagen causó revuelo y alarma en los padres de familia, quienes se pronunciaron desde todos los rincones de nuestra patria goda. No concebían que una ministra ordenara este tipo de publicaciones explícitas donde se ve a dos jóvenes manteniendo una relación homosexual. El miedo hizo pensar que esa cartilla transformaría de inmediato a los niños heterosexuales en temidos y repudiados homosexuales. 

La lógica de muchos padres fue práctica: como la ministra de educación es homosexual; entonces, ella quiere que todos los niños sean homosexuales y por eso promueve la publicación de estas cartillas demoniacas. En diversas ciudades como Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga se organizaron manifestaciones en contra de la ministra Gina Parody y su Ministerio. Lamentablemente para los retrógrados creyentes de cualquier cosa, ni la ministra ni el Ministerio publicaron esa cartilla pornográfica. La cartilla, no es cartilla, es un libro de historietas titulado In bed with David & Jonathan (En la cama con David y Jonathan), fue publicado en 2006 y es de la autoría de Tom Bouden, caricaturista nacido en Bélgica, quien nunca ha tenido contrato alguno con el Ministerio de Educación. Los personajes toman los nombres de un episodio bíblico en el que aquellos que buscan homosexualidad en todos lados, como los fanáticos que ven extraterrestres en la sabiduría maya, sostienen que el rey David mantuvo una relación homosexual con Jonathan, hijo del rey Saúl. Si les interesa comprar el libro, aquí les dejo el link de Amazon: https://www.amazon.es/Bed-David-Jonathan-Tom-Bouden/dp/3861879735.

No hay que ser un genio para notar la mentira. Sesenta segundos bastan para buscar en Google el título de la “cartilla” y del autor, ya que ambos se advierten en la imagen que se difundió. Con eso, estimados protectores de las “buenas costumbres”, era suficiente para comprobar la falsedad de la información. Además, hay un tema que sí requiere una gota más de sensatez: la falsa cartilla está publicada en inglés. Por favor, ¿de verdad ustedes creen que en los colegios de Colombia se puede difundir un texto en inglés y los niños leerán con perfecta comprensión? Salvo contadas excepciones de colegios privados, el bilingüismo (en inglés o cualquier otro idioma) es una gran mentira en los colegios colombianos. Lo que sí es regla, y aquí si le caben todas las críticas a Gina Parody, es que la mayoría de estudiantes ni siquiera leen bien en español.

Así, apreciados padres de familia, les suplico que dejen la ingenuidad a un lado. Que se informen y abran los ojos porque nos están arreando de la misma forma en que los políticos lo han hecho desde siempre en nuestra patria querida y doliente. Ya no usan los discursos por radio o los editoriales de periódicos, ahora las redes sociales nos adoctrinan y nosotros creemos todo como manadas sin cerebro. Pensemos un poco… o marchemos contra los homosexuales que se quieren tomar el poder, que quieren acabar con nuestros niños y hacer de Colombia la capital mundial del homosexualismo infantil a través de las cartillas del Ministerio de Educación Nacional que auspicia Gina Parody.