LOS GUERREROS DE LA FE

 

Colombia desaprovechó un momento excepcional para pasar una de las páginas más cruentas de su historia: el conflicto de 52 años con las Farc. En todos los pasillos del mundo las personas se preguntan por qué ganó el NO. Yo me tomé el trabajo de salir a las calles a preguntarles a las personas que viven en mi ciudad, una de las que más apoyó el NO, Medellín, para saber el fundamento de por qué no aprobaron el plebiscito.

Las respuestas fueron muy diversas y variadas, no sé si les gustaría conocer algunas; paciencia, no creerán lo que encontré. Por ejemplo, una señora me dijo que votaba por el NO porque la paz verdadera viene de Dios, un señor que llevaba sombrero y ponchito a la espalda me explicó que votaba por el NO porque no quería que Colombia se volviera como Venezuela, luego otra señora me contó que votaba por el NO, porque no quería que enseñaran "ideología de género" en los colegios, un pelado joven me dijo que votaba por el NO porque le iban a dar unos sueldazos a las Farc, y bueno, finalmente, le pregunté a un familiar y me dijo que votaban por el NO porque las Farc eran narcoterroristas.

No sé a ustedes, pero a mí, las respuestas me dejaron sin aliento. Lo que particularmente me llamó la atención fue el tufillo religioso que encontré en algunas respuestas del NO. Eso no quita que en general muchas personas me dijeran que temían que Colombia se volvería socialista con la llegada de las Farc. Pero sobre lo que quiero llamar la atención es sobre aquellos votos silenciosos que aparecieron y que ni las encuestas vieron porque seguramente estaban en misa.

Colombia es un país de tradición conservadora, durante 44 años los sacerdote tuvieron la hegemonía del poder en el país. Ellos siempre han estado ahí, incluso algunos apoyaron abiertamente el SÍ, pero parece que otros hicieron una campaña por el NO en defensa de la familia y los buenos valores.

Una horda de fanáticos religiosos, normalmente homófobos, que se hacen llamar muchas veces como "los guerreros de la fe" han vuelto abiertamente al ruedo político en Colombia. Casi nadie cree que son importantes, pero yo opino lo contrario.

Habría que considerar si el voto viejo no está condenando a la Colombia joven a continuar en la guerra; si los curas cada vez no están haciendo más política abiertamente, promoviendo marchas por todo el mundo en defensa de la familia y hasta dando golpes de Estado en nombre de Dios como sucedió en Brasil.

Ellos nunca han sido mirados como uno de los grandes causantes de la violencia en Colombia, pero históricamente la han alimentado. Por ejemplo apoyando siempre al partido conservador, colaborando con el paramilitarismo y defendiendo hasta la muerte lo que ellos consideran lo correcto y las buenas costumbres. No obstante, más allá de eso, lo que mejor ha sabido hacer la iglesia en la historia del mundo es manipular el miedo en la sociedad. Todos sabemos que todavía en Colombia hay muchas personas que creen que el diablo existe, que arriba de las nubes está el cielo, que la vida es un infierno y que todos somos pecadores.

Los guerreros de la fe salieron a votar en este plebiscito por el NO de la mano de sus profetas en la tierra Alejandro Ordóñez y Álvaro Uribe, quienes promovieron el NO como una especie de cruzada en defensa de la tradición, la familia y la propiedad.

Ganó el NO, qué vergüenza, en Colombia no sabemos bien del todo qué fue lo que pasó, ni qué pasará, más bien ahora acabamos de abrir una página sobre la historia de la incertidumbre política en el país, tal y como viene sucediendo en otros países de América Latina y el mundo.