La resurrección del Diablo

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El América en la A

La resurrección del Diablo

Por: Farouk Caballero/@faroukcaballero

A un hincha escarlata de pandebono y champús le tiene sin cuidado quién ganó el Óscar a mejor actor, lo único que le interesa es que ayer su nuevo goleador, Cristian Martínez Borja, fue protagonista, rompió la red del Pasto, metió el equipo a los ocho y consiguió la tercera victoria en lo que va de la Liga Águila 2017.

El fútbol condenó al América de Cali a una pena de cinco años en el infierno de la B. Los malos manejos, el irrespeto a la pelota y las nóminas sin compromiso hicieron que Los Diablos Rojos fueran degradados como equipo de segunda, pero ni la grandeza ni la historia la pueden borrar las malas rachas. La Mechita resucitó en 2016 y este año, en apenas seis fechas, ya certificó su grandeza. Claro, los hinchas se ilusionan y sueñan con el título, que se puede dar, pero la realidad es que el América lo primero que debe ganar es la permanencia en la máxima categoría del fútbol colombiano.

A mitad de la semana pasada, los Jaguares no se asustaron al ver y enfrentar al Diablo: lo derrotaron en su propio patio 0 – 2. Eso fue un baño de realismo para la hinchada y los jugadores, quienes reaccionaron y ayer vencieron al Pasto para darle una alegría más a ese hincha fiel que llena el Pascual Guerrero. Y es que con la resurrección del Diablo todos los futboleros ganamos. Vuelve el clásico al Pascual, donde bien dijo Jairo Varela que no se puede empatar. Vuelven los estadios a recibir La pasión de un pueblo. Se reviven las historias de los magistrales equipos de los ochenta, los noventa y la primera década del nuevo siglo.

Los hinchas de los otros equipos colombianos, bien sean grandes o pequeños, no debemos alegrarnos de las derrotas que tengan los escarlatas, porque un Nacional vs América, un Millonarios vs América, un Santa Fe vs América, etc., es un espectáculo que todo futbolero disfruta a rabiar por el folclore del deporte rey que se vive en las tribunas y que, incluso, eriza la piel aun estando del otro lado del televisor. Entre tanto, a los equipos pequeños que reciben al Diablo, los taquillazos les salvan todo el año de nóminas a pagar, como le ocurrió a Equidad, apenas en febrero, con la taquilla que hizo en El Campín, pues en las seis fechas que van, América tiene un promedio de asistencia superior a los 30.000 espectadores, sin importar si juega de visitante o de local.  

Para quien no lo sabe, hay que recordar que América es el único equipo colombiano que se ubicó como segundo del mundo por su campaña entre 1996 y 1997. Esto no lo dicen sus hinchas, que habitualmente usan la grandilocuencia para ensalzar a su equipo, lo señaló la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS). América en esa campaña histórica sólo quedó por detrás de la Juventus, superó a gigantes como Real Madrid, Barcelona, Bayer, Liverpool y Manchester United, por nombrar algunos. En Suramérica, por supuesto, dejó relegados a todos los pesos pesados del continente: Boca, River, Independiente, São Paulo, Palmeiras, Peñarol, etc.

La revista extinta Deporte Gráfico, antes indispensable hoy coleccionable, tituló su edición del momento con una portada en la que el resultadista y marrullero Luis Augusto “El Chiqui” García, sostiene una vela con el número “2”. Lo acompañan el cerrojo americano de la época Óscar Eduardo Córdoba y el Flaco que más fútbol ha tenido en La Mechita: Frankie Oviedo. La portada era una invitación desafiante y orgullosa: “QUE NOS TRAIGAN A LA JUVE”. El partido nunca se dio, pero en los noventa, sin duda, América de Cali pisó con fuerza el territorio del fútbol internacional.      

Por cosas como esta es que todo el fútbol colombiano gana con el regreso de Los Diablos Rojos. El América no es el papá de ninguno equipo en Colombia, pero es un Diablo que debe estar siempre en el Olimpo del balompié nacional. Su puesto no está en el infierno del descenso, está en la máxima categoría del fútbol colombiano que hoy, además, tiene un nivel muy superior en lo que a Suramérica se refiere, gracias a lo que han hecho equipos como Santa Fe y Atlético Nacional en los tiempos recientes, no a la vergüenza que hicieron Junior y Millonarios este año.

La resurrección ya es un hecho, ahora falta que América se consolide, que nos entregue buen fútbol y seguro, en poco tiempo, volverá al lugar que le pertenece: la disputa de fases finales en la Copa Libertadores. Por eso, doy gracias al cielo por la resurrección del Diablo.