La fuerza de nuestra mente

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La mente es la causante de parte de nuestro destino en la vida, porque es la fuente de nuestra actitud frente a las cosas. No es lo mismo jugar a ganar (a la ofensiva), que jugar a no perder (jugar a la defensiva). ¿Cuál disposición tiene mayor probabilidad de triunfo? Esa es la importancia de las disposiciones vs las indisposiciones que tenemos a las circunstancias, a los temores. Porque todos sentimos miedo, pero no todos logran dominarlo. Esa capacidad de mentalmente tomar una actitud correcta, es la fuente de la sabiduría. Pero siempre las letras son más prolijas que las manos, porque las letras suelen estar desarrolladas con revisión, tienen muchas veces la posibilidad de dar Ctrl + Z, de devolver y editar lo que quedó mal. Lo que las manos suelen hacer en el día a día no es tan fácil de revertir. Usualmente la gente cuando me lee, se forma una consideración mental de mí, más culta y vehemente de lo que en verdad soy, incluso piensan que soy sabio, aunque en realidad no es así. Pero claro, lo que escribo se ha revisado decenas de veces, así que es natural que sea muy diseñado y por ende, resulte bastante cuidado; además, suelo tomar las grandes ideas de genios (trato de citar, y pido perdón si no lo hago correctamente).

A la larga todo el mundo sabe vivir correctamente. Todos sabemos que si ahorramos nos va a ir muy bien, pero es comprensible que en el día a día terminemos no haciéndolo, así mismo, sabemos que si comemos saludablemente gozaremos de salud, etc. Mas esa cabida que usted le permite a su mente de ser ´´comprensible´´ frente a un mal actuar, es lo que termina definiendo su actitud a las cosas y luego, a su comportamiento. Puede llegar a ser un poco intransigente, pero parte de ser constante, es ser terco. Es no dejar un filtro para cambiar de actitud. Pero reitero, todos sabemos (al menos en términos personales) vivir. Infortunadamente es solo en términos personales; pues, aunque nadie quiere hacer lo peor con lo que tiene, en ocasiones, así sucede.

La sociedad holandesa hizo lo peor que podía con su talento, menospreciarlo. Y así, Van Gogh murió en la pobreza. Solemos presumir que sabemos qué es lo mejor y nos negamos a lo diferente, perdiendo la oportunidad de hacer lo correcto, con lo que tenemos. Y si le pasó a la sociedad holandesa (que es una de las más avanzadas de la historia), le pasa a cualquier persona. Es muy estimulante pensar en qué cambiaría si pudiera volver el tiempo atrás, pero no se deje seducir por un pensamiento así, ya que es pueril. Mejor piense; qué puede cambiar hoy. Discernir eso que es casi evidente, pero habituar nuestra mente a hacerlo, es más difícil porque tenemos un modo de actuar, una actitud que nos dispone a manifestaciones ya establecidas. No todos los días aprendemos algo nuevo; pero sí, vamos definiendo muchas cosas de la vida con el pasar del tiempo, porque la experiencia genera una madurez frente a las circunstancias. Parte de esa madurez es entender que la mayoría de veces, la gente no ve lo que tiene, no descubre sus talentos porque está inmersa en ver lo que tiene otro, los talentos de los demás. No permita que se le pase la vida aplaudiendo los triunfos ajenos, es importante que reconozcamos los dones de los demás, pero quizá es aún más imperante que veamos los nuestros. Si se quiere gran parte de lo que condenó el talento de Van Gogh, fue su propia actitud, no reconocer su propio talento.