Hay mujeres que suelen llamarse Morales

A propósito del referendo que impulsa la senadora Vivian Morales que busca, no sólo negar que los gais adopten, también que los solteros lo hagan.

tomado de: elheraldo.com

El vínculo entre religión y política debería ser penalizado. Es una comunión que no invoca a la sensatez. Cuando los dirigentes comienzan a legislar, no desde el derecho del otro sino desde sus intereses de culto, la cuestión se complica: La Constitución pasa a un segundo plano y aparece la Biblia como el libro que lo rige todo.

Un caso que me ha indignado, es el de Vivian Morales. Esta señora Morales, que parece que tomó las primeras cinco letras de su apellido de una manera muy equivocada, va a terminar no solo prohibiendo la adopción de niños por parte de solteros, sino también el divorcio.

Como vamos, se le va ocurrir castigar o meter en prisión a las mujeres que crían solas a sus hijos, o separar de sus hogares a los niños que viven con tíos o abuelos.

Muchos dicen que esta mujer quiere sumergimos en una especie de Edad Media. No hay que ir tan lejos. Esta señora me recuerda los finales de los ochenta o principios de los noventa en Colombia, cuando las mujeres divorciadas que criaban solas a sus hijos eran señaladas y juzgadas como mujeres incapaces de “salvar un hogar”.  Esas es una de las expresiones más patéticas que he podido escuchar en mi vida. Y la he escuchado bastante. Desde niña me dio nauseas. Hoy sólo me río cuando la escucho. La evoco aún más, cuando recuerdo a mis compañeras de colegio llorando bajo un árbol, porque su padre borracho, la noche anterior, le había pegado a su madre, mientras ellas se escondían bajo la cama.

 Hoy que trabajo con niños, escucho con tristeza lo que dicen:

—Por suerte no tengo papá.

—¿Por qué dices eso?, pregunto.

—Es que el papá de “Santiago” llega todas las noches, y le pega a la mamá y a él con una correa.

Con esto no quiero decir que la figura del padre sea negativa en todos los casos. No. También lo puede ser en algunos, la presencia de la madre.  Lo que quiero decir, es que ningún niño o niña se merece ese entorno en nombre de lo que llama la señora Morales: “la defensa de la familia”.

Lo más triste es que para sustentar su idea de familia de mamá y papá, se basa en un estudio de 1962. ¡Por favor!

Y lo peor, los traumas los reduce a la ausencia de la figura masculina, es decir, tiene una idea patriarcal bastante enfermiza, donde la vida se desordena sin la presencia de un hombre en la familia. Jamás habla de los problemas que se podrían originar por la ausencia de la madre. 

Tampoco se refiere a los supuestos traumas que puede padecer un niño sin padre. Sólo se centra en las secuelas que deja la no presencia de un hombre en la crianza de una niña. Esto es lo que afirma el estudio en que sustenta su postura: Niñas sin padres muestran un interés sexual precoz, desprecio hacia la masculinidad y dificultad para mantener una relación emocional y sexual con un hombre”.

Según esto, la gran mayoría de mujeres colombianas tienen serios desordenes sicológicos. Con esto ya puedo entender los altos índices de divorcio en Colombia. Todo es culpa de esas mujeres que fueron criadas sin padres, que andan como rueda suelta, haciendo lo que se les antoja.

Lo más deprimente es que la carpa de todo este circo fanático lo ha haya montado una mujer. Morales no estuviera diciendo las barbaridades que dice, si otras mujeres no hubieran dado su sangre por años y por siglos por el derecho que ella hoy posee.

En épocas pasadas era un sacrilegio pensar que la mujer podía tener un mínino derecho y trascender su figura de objeto en la sociedad.

Me agrada siempre recordar a Arthur Rimbaud, cuando  en 1871, en sus Cartas del vidente, escribió: Cuando se rompa la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por ella y para ella, cuando el hombre, — hasta ahora abominable, — le haya dado la remisión, ¡también ella será poeta! ¡La mujer hará sus hallazgos en lo desconocido! ¿Serán sus mundos de ideas distintos de los nuestros? Descubrirá cosas extrañas, insondables, repulsivas, deliciosas; nosotros las recogeremos, las comprenderemos.

Sin duda, Rimbaud fue vidente. La mujer realizó sus propios hallazgos y leyó la realidad desde su racionalidad. Pero Rimbaud, lamento decirte, que hoy los mundos de ideas de muchas mujeres no son nada distintos a tu época. Debo decirte que ese tipo de mujeres suelen llamarse: Morales.

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