Entrevista al escritor argentino Sebastián Basualdo

Sebastián Basualdo

Son contadas las veces en la vida en que tenemos la oportunidad de conocer y entrevistar a un escritor como Sebastián Basualdo, un narrador en cuya prosa te devuelve la fe en la literatura contemporánea, que permite conmoverse a partir de historias cotidianas que van más allá de la simple descripción de hechos, para traspasar hacia el lado de lo humano; y que retoma la tradición literaria argentina de escritores como Abelardo Castillo, Ernesto Sábato y Ricardo Piglia, entre otros.  

Sebastián nació en Argentina, y colaboró para revistas como Proa, No-retornable, Los Asesinos Tímidos, Radar Libros de Página 12 y Debate. En 2001 publica su primer libro de cuentos “La mujer que me llora por dentro”, en 2008 sale la primera edición de su novela “Cuando te vi caer” finalista del premio Emecé, y el libro de cuentos Fiel en 2010. 

Su novela “Cuando te vi caer” será publicada en Colombia próximamente por editorial  Babilonia. Sobre esta obra estuvimos conversando con este escritor, tanto de sus orígenes como de sus interesantes conceptos sobre la construcción literaria.

¿Cómo llega Sebastián Basualdo a la Literatura?

Supongo que uno cuando decide escribir, la escritura empieza a ser un acto expresivo que está un poco alejado de la literatura, es decir, la literatura que es lo que hacen los demás, la gran literatura que nace de la lectura y de la experiencia de vida. Supongo que en este sentido soy como cualquier otro narrador, es decir, que comencé desde chico escribiendo poesía, una poesía bastante imitativa, con dos grandes referentes:Pablo Neruda y Cesar  Vallejo, hasta que alrededor de los veinte años, me vinculo con una revista literaria llamada Proa, quienes me publican un primer cuento. Después de esta publicación comienzo a publicar más asiduamente textos críticos y narrativos en esta revista,  la cual era dirigida por Roberto Alifano, con una tradición de Borges, porque era la que había fundado Borges;  y dos años más tarde publico mi primer libro de cuentos, que de alguna manera tenía una influencia de quien fuera mi maestro, Abelardo Castillo.

¿Teniendo en cuenta que sus inicios se dieron en la poesía, en qué momento  descubre su inclinación hacia la narrativa y qué concepto tiene sobre la poesía?

Creo que era William Faulkner quien decía que había empezado a escribir poesía y había fracasado, y luego había continuado con el  cuento y había fracasado, y terminó escribiendo novelas, convirtiéndose en uno de los novelistas más importantes de la historia. Supongo que en la poesía (que la sigo escribiendo de manera irresponsable, porque no me considero poeta)  el narrador trabaja con el lenguaje, y el poeta es hablado por el lenguaje, y siempre consideré a la poesía como el género supremo (a la poesía,  no a los poetas que son dos cosas distintas). Es decir, la poesía me sigue acompañando, de vez en cuando la escribo y trato de abordar un género, pero no es donde me siento más cómodo. Me siento más cómodo en el cuento breve y en la novela. Ahora, a la hora de trabajar la prosa, sí, yo considero que un buen prosista es un buen poeta, es decir, que si no ves al poeta, como decía Abelardo Castillo, no estás viendo al escritor; porque uno puede escribir poesía o no escribirla pero eso no implica la cuestión de ser un poeta. Porque el poeta mira la realidad de una determinada manera, no tiene que ver con el hecho de escribirla, también puede tener el hecho de leerla y una manera particular de estar en el mundo, como decía el poeta Leopoldo Marechal. Entonces, de alguna manera, la poesía me fue llevando a la narrativa; y después están las lecturas que de alguna manera son decisivas en mi caso. Puedo decir que “El cuarteto de Alejandría”  de Laurence Durrell, que además de ser uno de los más grandes novelistas es un gran poeta, influenció en mí, junto a otros como Borges, Cortazar, Marechal, Abelardo Castillo, Roberto Art; aunque este último tiene una prosa más violenta. Pero considero que cuando uno escribe narrativa, inevitablemente está dentro del género de la poesía, lo sepa o no lo sepa y eso a veces no tiene que ver con el trabajo de la prosa, esta puede ser absolutamente depurada, como la de Sallinger o Hemingway, y, sin embargo, hay poesía.

Entrando en el tema de la novela “Cuando te vía caer”, nos encontramos con una historia que trata de lo humano, aunque tiene su eje en remembranzas de la guerra de las Malvinas, y no toca a la guerra sino a Francisco, un sujeto que va a la guerra, así como en su hijo adoptivo Lautaro; en este sentido, ¿ese enfoque hacia lo humano puede representar la reivindicación de una tradición literaria Argentina que tuvo su apogeo en el Boom? ¿Cree que esta novela hace parte de esta tradición literaria?

Yo creo que antes de la escritura está la lectura y sinceramente creo que uno lee por dos cosas: para que le cuenten su propia historia o para buscar a alguien. Como estas dos cosas no se cumplen en su totalidad, (yo podría decir en vida de Tobías Wolf  con quien me siento identificado, o en el cine con Fracois Truffaut de Los Cuatrocientos Golpes  que lo cito en la novela) esa cuestión que no se cumple es lo que te hace leer e ir de un libro a otro. Por eso hay libros que tienen que ver con uno y otros que no, más allá que te guste la historia, o cómo esté escrita esa historia. Supongo que en mi  trabajo literario, arduo, porque te voy a confesar que fue un trabajo muy complejo;  no quiero decir que lo haya logrado; pero sí hay un trabajo minucioso con la prosa, una necesidad de no abordar el realismo tal como se entiende, de “etiqueta”, sino trabajar como vos dijiste muy bien, a partir de las sensaciones; y me parece que la realidad es atravesada por la poesía en la medida en que las sensaciones tienen mayor preponderancia, y sin duda a la hora de escribir o elegir un modo para escribir. En ese punto, prefiero una tradición literaria con estos autores que vos nombraste antes, es donde mejor me siento y donde me siento más cercano; y han sido mis maestros. Esto no significa querer romper con ello, ni significa que quiero hacer algo original en el sentido de novedoso, pues en la literatura eso no existe, la originalidad significa: “ser fiel al origen”, en la medida que yo reconozco ese origen trato de hacer algo dentro de esa tradición,  y en la literatura me parece que la única tradición posible es intentar decir algo con tu propia voz, esa propia voz siempre está llena de los ecos de las voces de otros, diría Bastin. Así que de alguna manera la elección consciente es esa, trabajar a partir de esa tradición. No creo que solamente esté enmarcada en el Boom, es decir, enmarcado en una literatura por sobre todas las cosas reverbere la lectura, no esta cuestión de la escritura automática o escribir sin trabajar suficientemente  un texto. Eso no significa que uno tenga que trabajar con metáforas o que tenga que trabajar con párrafos largos al estilo Proust, no, uno puede trabajar frases cortas, rotundas, absolutamente despojada de cualquier barroquismo y eso no le va a quitar poesía ni le va a quitar el hecho de la tradición porque lo importante tiene que ver con lo temático, como vos decís. Es verdad, esta es una novela sobre la paternidad, sobre Malvinas, sobre ser hijo; y ahí entran cuestiones importantes,  porque la paternidad se define por la acción, es decir, la madre es la madre, no necesita justificar su maternidad, es un hecho natural, mientras que la paternidad es un hecho social. Es decir, el padre tiene  que justificar constantemente que es padre, tal es así que la función paterna, porque aquí habría que dividir lo que es el padre de la función paterna, dejar embarazada a una mujer no te convierte en padre. Ahora, la función paterna siempre es habilitada por la mujer, y si no tenés papá otro cumplirá con ese rol: un abuelo,  un tío,  un amigo de la familia, y en ese sentido me interesaba pensarlo.

 

La novela, en mi concepto, despierta una atmósfera otoñal en los colores que emana el tipo de descripción y, sobre todo, en la construcción del personaje de Francisco, quien al ser un militar logra transmitir cierta nobleza y melancolía, hasta contradictoria, por el hecho de ser militar; en este sentido, ¿cómo se dio la construcción de las atmósferas en la novela?

En este punto debo hacerte una aclaración muy interesante y eso tiene que ver con nuestra historia, con la historia argentina. Francisco es un excombatiente de Malvinas,  pero que era civil, era colimba, es decir, acá en la argentina hasta el año 1993, existió el servicio militar obligatorio, el cual se cerró por el asesinato de un soldado llamado Carrasco. En el año 82, cuando el presidente de facto,  Leopoldo Fortunato Galtieri, decide invadir las Malvinas, mandó a pelear a chicos de la clases 63 y 64 que en ese momento tenían 18 y 19 años, chicos que apenas acababan de terminar los estudios secundarios y esto supera ya la ficción;  los manda a morir. Esto, si te interesa el tema,  lo puedes ver en películas como Los Chicos De La Guerra o Cruzados Por El Fuego; si te interesa el cine argentino, lo vas a ver bien retratado. Entonces, Francisco era un civil,  no era militar, y en cuanto a la atmósfera, eso depende de tu sensibilidad como lector, vos sabés tanto como yo, que uno escribe para cierta clase de lector, para cierta sensibilidad, y en la medida en que uno está atravesado por ciertas circunstancias capta esa sensibilidad. Es cierto que hay una mirada otoñal, cuando yo me represento Buenos Aires Capital Federal para mí es otoño, es decir, hay hojas secas en la calle, en esos barrios donde las veredas son anchas y frondosos los árboles, y esos climas aveces opresivos a veces melancólicos por donde debe pasar Lautaro, este adolescente que quiere ser querido y no puede,  y lo es tanto,  que termina metiéndose en la escuela de mecánica de la armada que también tiene una historia terrible para nosotros, que es donde se torturó y se desapareció a mucha gente. Por ende, los climas van pasando por ahí, de los años ochenta a los años noventa, y me interesaba retratar esos climas de época sin apelar a lugares comunes de signos o de guiños al lector para que pueda pensar una ciudad como la nuestra. Pero esto pasa, esto lo aprendí de la literatura, y está en toda gran literatura.

¿Qué se viene para Sebastián Basualdo?

Estoy terminando de escribir una novela nueva que se va a llamar Todos los niños mienten donde recupero la infancia de Lautaro con otra prosa más depurada. No está la prosa de Cuando Te Ví Caer porque es una prosa en tercera persona, y lo que me interesa no son las sensaciones acá,  sino recrear el universo infantil y para ello tuve que trabajar desde otra perspectiva. En esta novela son tres niños que se enamoran de un personaje femenino imaginario y en la medida en que éste irrumpe, empieza a generar problemas entre estos tres chicos de nueve, diez y once años.