El ser humano y la violencia

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La violencia es la actitud que compone una violación hacia el ser humano de algo que le es fundamental como persona. A lo largo de la historia se han venido presentando una serie de transgresiones ocasionadas por el hombre. La humanidad por lo general manifiesta su inconformidad por medio de actos abusivos contra su misma especie y hacia los animales. Estas acciones son consideradas en su mayoría formas de maltrato, ya sea físico o psicológico, y según el caso se puede determinar lo grave de cada situación. Sin duda, la violencia es un factor que ha trascendido en el tiempo, y es uno de los mayores problemas hasta ahora.

Esta violencia es originada -según Hobbes- (…) de la presunta existencia de un estado de guerra            o de naturaleza, que dicho autor fundamenta en la tendencia natural de los hombres (…). Es imposible negar que el estado natural de los hombres, antes de que se hubiesen constituido en sociedad, fue guerra, y no la guerra simplemente, sino la guerra de todos contra todos. (Zeledón, 2005, p. 120)

¿El ser humano es violento por naturaleza? Muchas investigaciones han tratado de acercarse a la verdad respecto a este planteamiento. Las opiniones se dividen en dos grupos. Algunos piensan que la especie humana es así por su pasado evolutivo. Por otro lado, varios afirman que es la sociedad en la que vive el sujeto la que causa este tipo de conducta. Hay que aclarar que la situación proviene de ambos lados. El ser humano es agresivo por naturaleza, pero violento o pacífico según el entorno que lo rodea. De esta forma se plantea que es la cultura el detonante para que se exteriorice todo lo que el hombre guarda naturalmente.

En primer lugar, se debe aclarar que agresividad y violencia no hacen referencia a lo mismo. “Una segunda idea de violencia es el resultado de la interacción entre la agresividad natural y la cultura…Lo que caracteriza a la violencia es su gratuidad biológica y su intencionalidad psicológica” (Jiménez-Bautista, 2012, p.14). Es decir, la violencia tiene como intención dañar al prójimo sin obtener nada a cambio, mientras que la agresividad es la respuesta a una conducta biológica que busca la protección de la especie. Este significado da a entender que la violencia se instala en el raciocinio y se expresa según lo que pensamos o sentimos.

La agresividad viene en los genes

Según muchas teorías evolutivas, la raza humana ha pasado por un proceso de cambio que la ha traído hasta la actualidad. Así mismo, es preciso “destacar que muchas de las conductas agresivas que mostramos como individuos y como grupos sociales se dan también en cierto modo en otras especies, lo que sugiere, ya de entrada, que deben tener como mínimo una cierta base biológica…” (Bueno, 2014, p.29). Muchas investigaciones demuestran que el ser humano tiene parentesco con los mamíferos, principalmente los simios y que ha heredado varios de sus rasgos y conductas mediante la evolución. Las adaptaciones garantizan la supervivencia, ya que preparan a los individuos para competir en el entorno con otras especies por su preservación. En general, la raza humana comparte muchas conductas con los animales, pero tiene la capacidad de razonar además de poseer los instintos de supervivencia.

El ser humano reacciona instintivamente bajo presión

Los factores externos pueden alterar la actitud en casos específicos donde las descargas de hormonas llevan a cualquiera a tomar decisiones apresuradas. Por ejemplo, el estrés ocasionado en el área laboral que se debe a trabajo acumulado, la falta de motivación, etc. Estos elementos ocasionan daños cognitivos y físicos, como problemas de memoria, insomnio y dolores de cabeza que influyen en la estabilidad emocional con ataques de pánico, ansiedad y demás. Estas consecuencias emocionales hacen que el individuo actué de determinada forma según el estado en el que se encuentre.

La conducta se aprende de los lugares en los cuales se desarrolla el sujeto

La sociedad se ha constituido rodeada de varios tipos de violencia. En ámbitos culturales, está presente el racismo, la xenofobia y la discriminación de género. Igualmente, está el caso de las guerras por ideologías que, en su mayoría absurdas, han dejado millones de muertos. Asimismo, en la familia se da la agresión a la mujer y el maltrato hacia los hijos; en la enseñanza, la violencia se ejecuta por medio de castigos corporales. En este punto es importante añadir que desde muy pequeños los niños adquieren conocimientos por medio de la observación e imitación, por tal razón es importante todo lo que se le enseña a la persona en sus primeros años de formación.

 Los comportamientos se deben principalmente a patrones aprendidos en los lugares en los que se desenvuelve el sujeto. La familia es un agente muy importante como primer espacio de interacción, ya que el actuar de la persona puede haber sido heredado o asimilado de esta. Los grupos sociales son otro elemento que modifica la conducta, ya que comparten las mismas ideologías y por lo general las manifiestan de la misma forma. La conducta de los hinchas es un ejemplo claro de cómo se mezcla la cultura con los instintos más primitivos del ser humano. La violencia usada después de los partidos se debe a la idea de defender lo que ellos consideran su territorio por pertenecer a un equipo definido.

Conclusión

Para culminar, se puede aseverar que las conductas agresivas de la raza humana obedecen en cierta medida a la historia de la evolución y a los antepasados. Pero no por esto es justificable todo lo que la violencia ha causado, ya que esta se compone del sentido de poder y la satisfacción personal que se siente al atacar u ofender a otros. Finalmente, además del abuso de fuerza y las distintas maneras que se tiene para violentar a alguien, se dice que el ser humano puede llegar a utilizar la imaginación de formas muy crueles. La invitación queda abierta para analizar al respecto.

Referencias

Bueno, D., Bufill, E., Colom, F., Redolar, D., Sánchez, X., Vieta, E. (2014). Agresividad y violencia: de la naturaleza a la cultura. En ¿Somos una especie violenta? Barcelona, España. Universidad de Barcelona. Recuperado de http://www.publicacions.ub.edu/refs/indices/07963.pdf

Jiménez-Bautista, F. (2012). Conocer para comprender la violencia: origen, causas y realidad. España. Convergencia. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S140514352012...

Zeledón, J. (2005). La violencia en la concepción hobbesiana del estado moderno. Revista Espiga. Recuperado de https://investiga.uned.ac.cr/revistas/index.php/espiga/article/view/1081...