Colombia, ¿un caso perdido?

Foto tomada de: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article860786...

Colombia, ¿un caso perdido?

31 de marzo, Paraguay: senadores oficialistas y aliados al gobierno aprueban el proyecto de reelección del presidente Cartes, un magnate del Tabaco que llegó al poder en 2013. Cientos de miles de ciudadanos irrumpen en el Congreso Nacional para oponerse. El fuego, la fuerza y el malestar del pueblo hacen presencia. Algunos senadores afirman que el fallo se dio bajo los términos legales, según las leyes paraguayas. El pueblo guaraní no está de acuerdo con dicha aprobación y resiste, a todo dar, contra esta arbitrariedad. Se investiga la muerte del joven opositor del gobierno, Rodrigo Quintana, llevada a cabo semanas atrás, presuntamente, a manos de un policía. El pueblo está indignado.

1 de abril, Mocoa, Putumayo: el desborde de los ríos Mocoa, Mulato y Sangocayo inundan varios barrios de dicha población. Generan caos, muerte y dejan miles de damnificados. Todos los noticieros presentan este acontecimiento. Casi ningún medio de comunicación habla de otra cosa: Colombia está de luto.

1 de abril, Bogotá, Colombia: sube el pasaje de Trasmilenio, medio de transporte masivo que moviliza a millones de ciudadanos capitalinos. Esta decisión fue tomada por la administración de la ciudad semanas antes. Cientos de ciudadanos han realizado protestas infructuosas. Muchas de estas protestas han terminado aplacadas por la policía y la decisión del alza no cambia, ni siquiera tiembla. En Bogotá, la gente no se organiza, no todos protestan por los derechos del ciudadano. Muchos se conforman y admiten el atropello como algo natural.

2 de Abril, Bogotá, Colombia: miles de colombianos salen a las calles a marchar contra la corrupción, incitados por algunos de los políticos más corruptos del país. La gente se identifica con la ideología de la marcha y defiende la iniciativa a capa, espada, biblia y demás. Algunos valientes salen a marchar en contra de la corrupción de los promotores de la marcha y son abucheados y expulsados de la expedición bajo la consigna de que era una marcha en contra de una corrupción selectiva, no en contra de los corruptos en general. Hacia el final del día, la marcha se disipa, las personas se van a casa y el país sigue como si nada.

4 de Abril, Colombia: el número de muertos por el desastre natural en Mocoa aumenta a más de 250. El número de damnificados se hace espeluznante. Descubren que el desastre se pudo haber evitado. Nueve meses antes habían predicho la situación de alerta, pero el Estado no realizó actividad alguna, puesto que la corrupción devoró los dineros que iban destinados a contrarrestar los peligros en la región.

6 de abril, Colombia: los casos de corrupción, atropello, violación de derechos y demás, replican por todo el territorio nacional, como siempre. Los sobrevivientes en Putumayo siguen sufriendo. Hay alerta roja de inundación en tres poblaciones más, y corren el mismo peligro que Mocoa. El pasaje de Trasmilenio sigue elevado, Bogotá se moviliza “normalmente”. La gente está ocupada en sus actividades personales. Nadie dice nada. El salario mínimo sigue a nivel del piso. Los corruptos siguen haciendo de las suyas y esparcen miseria para el país, mientras se reparten las riquezas. Al día de hoy, entre 2016 y lo que va del 2017, en Colombia han asesinado a más de 100 líderes sociales que luchan por los derechos del pueblo. Las investigaciones no se ven, no hay indignación del pueblo, no pasa nada. Sigue muriendo la gente a causa de grupos paramilitares auspiciados por políticos y terratenientes que no quieren devolver ni un palmo de sus miles de hectáreas compradas en guerra y negociadas con muerte.

6 de abril, Asunción, Paraguay: más de un millón de ciudadanos siguen protestando por el fallo del Congreso, exigen detractar la decisión y  respetar la Constitución política del país, cueste lo que les cueste…