Cinco poemas de Lorena Otálvaro

 

1

Y seguí viendo en sus pupilas mariposas de mi jardín

instalando la ilusión a mi alma

atrapada en un sueño, palpando su sonrisa

y besando su boca de marfil.

Hoy apuesto a esta mujer que soy

para desnudar mi ser en la coyuntura de sus brazos

y mirar el cristal de sus sentimientos

que son nobles y blancos como el color que no tiene color.

He amado su presencia desde antes

y soñado con su voz que teje las orillas de mi soledad,

libertad es lo que hallo en este camino donde la distancia nos agrede

sin embargo, cada día lo siento más cerca

porque el brillo de mis ojos ahora lleva su nombre.

 

2

Aprendo un nuevo idioma en la calidez de su mirada.

Me topo con el alfabeto de sus besos

y participo de cada verso que sus manos tejen cerca de mí.

No se puede omitir los signos de interrogación al sentir su respiración tan cerca de mi oído y mucho menos los de exclamación al sentir el roce de su piel.

Caótico, desmesurado, enfático y mágico el saber de su existencia.

Cada palabra suma al diccionario de mis sentidos y

como niña deletreo las vocales de este nuevo sentimiento.

Es su aroma el dialecto de mis emociones tan revolucionarias como las páginas

de este nuevo libro que comencé a leer, para saber de memoria hasta el más mínimo de sus gestos.

Lenguaje excelso, vocablo oculto para acentuar mis labios en las palabras consonantes de lo que llaman amor.

 

3

He aquí mi sombra que se dibuja bajo el atardecer de su piel.  

Atribuyo mi silencio a esta gama de sabores perdidos en la ausencia de su alma, la misma que mis manos entretejían con los sonidos enmudecidos de vientos.

Se mitiga un nosotros bajo el cielo azul que se pierde en el reflejo de este río, que he de remar tan fuerte para hallar el beso perdido de su boca y despojarme de mi timidez que se esconde en la sonrisa de sus pupilas.

Este corazón atribulado, mal gastado, de tiempos pasados, renace en la presencia de su existencia, que me acompaña en este ir y venir de los cedros rojos y oropéndolas.

Destilan las emociones para encontrarme con el arcoíris de su esencia, puedo extraviarme en este silencio infinito, de sus pestañas que navegan en la intemperie de cada uno de mis gestos.

¿Dónde hallar el paraje de su vida?

Para entender que las estrellas nadan al compás de mis labios y que el recuerdo se esparce en el horizonte de un adiós que no tiene final.

 

4

Te encontré:

En el vuelo de la golondrina

En los campos llenos de cielo azul

En tu boca que es el delirio de mi perversión

Y en la música de tus suspiros

Donde instalo mi ilusión

Allí entre el silencio de mis sombras

En mi sillón de dudas

En las noches de soledad

Te encontré en cada palabra que dices

En tus manos fuertes

En la mirada antagónica de tu saber querer

Te encontré, sí, te encontré.

 

5

Quizás sea mi vida una nota sin música

Segundos dormidos o tal vez inexistentes

Un escándalo de tinta y palabras perforadas

Por la ausencia.

Una lupa sin espejo o tal vez un libro sin dueño.

Aquí con una sobredosis de letras y signos

De sombras proyectadas

Con ojos de pájaro triste

Cobijada con la ebriedad del sentir y un

Festín de tiempo suspendido.

Esta mujer…abrazada por la soledad

De historias moribundas, que rompe las palabras

Y encuentra la sinfonía de la nieve fresca

Que confía en el reloj sin horas

Llena en su interior de párrafos anónimos

Y sueños ajenos, especialista en espacio muerto

Sin gracia, sumergida en el lujo de la nostalgia y

 Amparada en los festejos mudos

Es la misma que encontró en ti

La magia de las libélulas, la risa de la vida

El abrazo de la fantasía, la timidez de la locura,

Pero sobre todo…

La realidad del amor.

 

Sobre la Autora: 

Lorena Otálvaro es gestora cultural, escritora, apasionada por la poesía y estudiante de técnica en locución. Nació en Medellín, Colombia. Pertenece a la fundación Rinconesarte internacional. Fue representante de literatura en la ASOCIACIÓN DE ARTISTAS UNIDOS DE COLOMBIA (AUCO) Se desempeñó como codirectora del colectivo Artistas ATENEA de Medellín y fue directora de literatura de dicho colectivo artístico por dos años. Ha participado en eventos poéticos y programas de radio de índole nacional e internacional. Algunos de sus escritos han sido publicados en antologías nacionales e internacionales, como también en revistas colombianas y periódicos internacionales. Es autora de algunos spots de la emisora el cantar de las libélulas de México. Ha realizado talleres con niños y jóvenes con problemas de conducta. Se ha desempeñado como presentadora y fue galardonada con la espiga dorada en Tembladera, Perú por su trabajo como escritora y poeta. Tiene su propia página en Facebook titulada “Deletreando el amor”, donde publica varios de sus escritos.

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