Abren las mandarinas su hechizo de luz

"Yo solo puedo presentir cuando él me piensa/ y verlo como a un niño/ sin importar sus años"

Ilustración: Emerson Martínez

Algo me dice que mi hijo está solo

recién salido de la ducha

con la piel húmeda sobre las sábanas

Se levanta tarde

sediento entre alcoholes negros

debe echar de menos las mandarinas que le daba cuando niño

cuando llegaba de jugar fútbol con las rodillas verdes

y devoraba cada gajo en un segundo

 

Creo que mi hijo piensa en cómo era la vida

cuando existir importaba más que ser útil

Se acordará de los programas de televisión:

Los guardianes del universo

protegían la bondad de los niños solos

 

Mi instinto me dice que está tirado en la cama

El aire de flores desnudas entra por su ventana

Fijará las pupilas en un punto de la pared

o del armario debidamente ordenado

y con la toalla secará la sal de su cara

¿Se acordará de sus ojos cerrados cuando le bañaba la espalda?

 

El diciembre que nos hicimos distantes

no pesa más que todos los diciembres que estuvimos juntos

Yo solo puedo presentir cuando él me piensa

y verlo como a un niño

sin importar sus años

 

Si yo supiera de premoniciones

juraría que mi instinto sabe más de lo que conozco

Si yo supiera de señales

dibujaría el punto en la pared donde fija la mirada

Pero soy su madre

solo sé esperar

Solo sé esperar

a que me visite un domingo a mediodía

y poder darle

todas las mandarinas del mundo.

 

Columna: