¿Es la educación la causa de la identidad pobre del colombiano?

Author(s): 

“Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía”.

                                                                             Ruskin John

Colombia es un país ampliamente conocido por su biodiversidad, cultura, y folclor; además, destacada en el mundo por su vasta riqueza en recursos naturales y por la calidad de su gente. No obstante, el pueblo colombiano, o bien el colombiano promedio[1], tiende a identificarse más con su situación de pobreza y desigualdad social, que con la riqueza del país y con la posibilidad e intención de prosperar en términos de desarrollo económico y personal, situación que tiende a reproducirse. Pero, ¿por qué el colombiano promedio se identifica con la pobreza? ¿Por qué la pobreza se ve tan generalizada en nuestro país? Y, ¿cuál es la causa de esta pobreza tanto mental como económica?

Si se observa este problema a fondo, se pueden destacar diferentes fuentes que producen dicha situación. No obstante, si se analiza uno de los elementos primordiales para el desarrollo cultural, social y económico de una sociedad como lo es la educación, es posible ver que esta juega un papel importante en la forma de pensar de su pueblo y en el devenir económico y social del mismo. Por esta razón, a través de este artículo se aclararán ciertos puntos que son fundamentales a la hora de analizar la identidad[2]  del colombiano promedio, la pobreza que cada día se generaliza más y el papel de la educación con relación a esta situación.

            La educación y su relación directa con el desarrollo económico de los países es un tema abordado constantemente por el Estado. Es allí donde se intentan generar estrategias para hacer que cada Nación y sus habitantes sean más competitivos y productivos, de modo que se adapten con facilidad al contexto global y puedan satisfacer a cabalidad las necesidades de un mundo en constante cambio y evolución. Desde la perspectiva de las capacidades humanas propuestas por Amartya Sen (1996) en su trabajo titulado Capital humano y Capacidad humana, la educación es una herramienta que expande las capacidades humanas, dotando de habilidades a las personas para que elijan el tipo de vida que consideren valioso e incrementen sus posibilidades reales de elección. Partiendo de esta afirmación, es posible ver la relación entre educación e identidad, en este caso, del colombiano frente a su situación de pobreza. Esta situación, si se observan los resultados, por ejemplo, de las pruebas Pisa en las que ocupamos los últimos lugares, se refleja de acuerdo con el porcentaje de colombianos que viven en situación de pobreza, o al nivel de desarrollo socioeconómico del país, respecto de los países en donde se toman mucho más en serio la educación, y por tal motivo destacan en el mundo como: Finlandia, Japón o Singapur, entre otros.

            El sistema educativo nacional afronta varios problemas que han repercutido de manera significativa en la permanencia del fenómeno de la identidad pobre del colombiano promedio, y con ello a su situación de pobreza. Uno de estos problemas radica en la baja calidad de la educación brindada en las instituciones educativas del país. Por ejemplo, desde el inicio de la formación del individuo, es decir, la etapa referida a la primera infancia, compréndase esta desde el nacimiento hasta los 6 años de vida, se generan deficiencias en su proceso de formación, prueba de esto, en la falta de valores. En este punto, el bajo compromiso hacia ciertas actividades de aprendizaje básicas, la poca iniciativa a la hora de dar soluciones a diversos problemas, entre otras, son producto de  ambientes en donde los niños carecen de atención y gozan de cierta libertad, debido a que sus padres no están con ellos por razone laborales, y son los niños solos quienes se “educan”, con la televisión o simplemente en la calle y sin un referente de autoridad y buen ejemplo, en todo el sentido de la palabra.

En cualquiera de los dos escenarios anteriores, la deficiencia educativa es bastante alta. En cuanto al caso de la televisión colombiana, esta presenta programas en los que abunda la violencia, y en donde no se trabaja alguna crítica constructiva hacia el país y hacia la sociedad; y, por el contrario,  difunde programas en los que predomina la carencia de valores familiares y sociales. Infortunadamente, la televisión de nuestro país presenta asiduamente programas o series donde el colombiano promedio se identifica más con la pobreza, la violencia y con la mísera situación de la nación, en los cuales los personajes buscan obtener un “buen trabajo” que sirva para pagar la renta y obtener la comida.

 Bajo el segundo escenario, nos encontramos con que el niño, al educarse en la calle, que por lo general ocurre en estratos bajos, entra en un escenario de violencia, en donde lo que predomina es una lucha por la supervivencia. Esta constante batalla conlleva a crear cierta identidad con un contexto hostil en donde la carencia de recursos para salir adelante aflora por doquier. Todo esto a largo plazo es un factor detonante en los primeros años de formación del niño, pues al llegar a la edad escolar, entra en un ambiente diferente, en donde se le exigen ciertas responsabilidades y donde debe seguir ciertos parámetros, con lo cual se genera una dura adaptación que trae como consecuencia rebeldía, bajo rendimiento académico, pérdida del año escolar y finalmente deserción académica (cada años más de 300.000 niños, MEN, 2014); lo cual produce pobreza.

            Otro de los problemas que incide en la constitución de esa identidad pobre del colombiano tiene que ver con la masificación de la educación, pues se ha generado un efecto de trivialización de la formación profesional, ya que en el intento de reducir la desigualdad y, del mismo modo, la pobreza, se han creado estrategias para que cada vez más personas tengan acceso a la educación superior, produciendo principalmente dos efectos:

El primero es la falta de filtros y exigencia en muchas universidades, donde con el fin de optimizar recursos, estructura física y presupuesto se saturan las aulas con estudiantes. A raíz de esto se genera una recepción de información por parte de los participantes en forma pasiva, dejando de lado la capacidad crítica e imponiendo así un mismo esquema para todos; este mismo esquema sería el de identificarse con la situación del país y no proponer herramientas creativas que contribuyan a la solución de los problemas sociales. Además, la formación que dan muchas de las instituciones de educación superior carecen completamente de valores sociales, convirtiendo al estudiante en un ser individualista que solo se preocupa por sí mismo, y, por consiguiente, no se preocupa, ni se pregunta qué pasa con la sociedad y por qué no hemos dejado de ser pobres, sabiendo que tenemos muchas herramientas para sobreponernos a dicha situación.

El segundo efecto de la masificación de la educación es la saturación de profesionales en el mercado laboral, profesionales que, en general, han sido capacitados por instituciones que no dan una formación integral y que poseen bastantes deficiencias en sus propustas académicos. Por consiguiente, muchos de los profesionales capacitados en estas instituciones no tienen un pensamiento crítico y mucho menos son capaces de intervenir de forma productiva en el desarrollo del país. Por esta razón, se dichos profesionales se constituyen en mano de obra calificada y barata, incapaz de competir contra gente formada con altos niveles de calidad. Con la falta de pensamiento crítico nos referimos a la falta de valores, de principios éticos a la hora de actuar en pro del país, de una sociedad, del individuo como tal y sobre todo de erradicar la identidad de pobres que tanto nos ata a la misma y real situación de pobreza.

Finalmente, se identifica que la relación de una educación de calidad con la pobreza es inversamente proporcional, pues a mayor nivel educativo mayores serán las herramientas adquiridas y se amplían las posibilidades de elección por lo cual se fortalece la estructura socioeconómica para la reducción de la pobreza. Asimismo, una sociedad más educada tiene mayor criterio de elección y de exigencia en el campo político, por lo cual se minimizan los actos de corrupción y de burocracia ineficiente, contribuyendo de forma significativa al desarrollo del país. En el caso colombiano, la transformación del sistema educativo es necesaria para contrarrestar muchos de los problemas sociales existentes en la actualidad, pero se debe ser consciente de que es un proceso a largo plazo ya que la educación por sí sola no elimina las condiciones de pobreza actual de forma inmediata: “La educación actúa sobre las capacidades de los pobres en el largo plazo; no se trata de una política que permita aliviar las carencias más urgentes de la población” (Larrañaga, 2009, p.4). Esta transformación educativa debe mirar al individuo desde su primera infancia, pasando luego por una buena formación en su educación primaria con altos niveles de calidad. Debe prestarse una educación a los niños rica en valores, en principios morales, en exigencias y en disciplina, para que cuando este pueda ingresar a la educación superior exija un alto compromiso frente a su proceso de formación, y así sea participante activo en ella y tenga un pensamiento enfocado en ayudar a la comunidad, y por ende, a la sociedad. Es decir, se debe formar a un individuo que desde su pensamiento esté convencido de que tanto su situación y la situación del país puede ser cambiada si comienza por un compromiso consigo mismo y con la comunidad a la que pertenece. En fin, con una educación de calidad para el colombiano promedio se pueden mejorar las condiciones de vida que poseen los individuos actualmente, y se podría ayudar a erradicar de una buena vez la concepción de pobres y la pobreza que nos acompaña e identifica desde hace varias décadas.

Referencias

ANDI. Clase media en Colombia. 2013

Bazdresch, M. Pobreza, desigualdad social y ciudadanía. Los límites de las políticas sociales en América Latina “Educación y pobreza: Una relación conflictiva”. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. 2001.

Lagarraña, O. Educación y superación de la pobreza en América Latina. Un estudio del Proyecto "Mitigación de la Pobreza y Desarrollo Social del Programa de las Naciones Unidas para elDesarrollo (PNuD).

Mckee,R. y Szurmuk, M.(Coordinadores). (2009) Diccionario de estudios culturales latinoamericanos. México: Siglo XXI editores

Sen, A. Capital humano y capacidad humana. World Development 25. 1997.

 

[1] Entiéndase como, según informa la ANDI, al menos el 70% de la población en Colombia que vive en situación de pobreza o pertenece a la clase media emergente.

[2] Según el diccionario de estudios culturales latinoamericanos,  la palabra “identidad” se deriva del vocablo latín identitas, cuya raíz es el termino ídem, el cual significa” lo mismo”. En su acepción más básica, la identidad incluye asociaciones con, por una parte, los rasgos que caracterizan a los miembros de una colectividad frente a los otros que no pertenecen a la misma (…)” (P.140) En base a esta definición se plantea el término acuñado en el texto.