¿Es la caballerosidad excluyente?

Imagen tomada de Pixabay

Expresiones tales como “Uy, qué caballeroso” cuando un hombre se porta de manera amable, son normalmente escuchadas en nuestra vida diaria. Pero, ¿son acaso estas expresiones simples e inocentes muestras de la cortesía masculina? ¿O tendrán una implicación mucho más profunda? Mediante distintas muestras de caballerosidad me he dado cuenta que el mismo se torna excluyente cuando se le designan esta clase de actos de amabilidad únicamente a los hombres. Nunca hemos escuchado hablar de una mujer caballerosa, pero ¿si esta realiza las mismas muestras de afabilidad que los hombres, no debería ser considerada también como tal? Estas preguntas son las que me llevan a reflexionar sobre esta problemática que nos afecta a todos.

Término

El término caballero tiene su primer significado como “Montado en una caballería o, por ext., en otro animal” (RAE), utilizado principalmente para denominar a los guerreros nobles de la antigüedad. En nuestra sociedad actual utilizamos dicho término para calificar como amable y cortés a un hombre, que realiza mayoritariamente estas acciones hacia las mujeres. Cuando vamos a definir a una mujer con estos mismos atributos, por el contrario, no encontramos la palabra caballera o algún otro término que la defina como tal. Tomando en cuenta la caballerosidad únicamente como una palabra, ya puedo llegar a la conclusión de que es, en efecto, excluyente.

Cómo le afecta a los hombres

Podríamos llegar a pensar que la caballerosidad, solamente les concierne y afecta a las mujeres, pero no es así. Primeramente, este término le asigna un rol de completa cortesía de los hombres hacia las mujeres, que obliga a mostrar una idea de poder y dominación masculina (Nosotros por ellas, 2017).  Cohibiendo, de esta manera, que los hombres muestren distintos comportamientos a los designados caballerosos, tales como dejar que la mujer pague la cuenta en una cena o en el cine (Urdaneta, 2018). Cada hombre tiene el derecho de decidir si quiere o no ser caballeroso; no debería ser una obligación que se les impone por el simple hecho de ser hombres. El tipo de amabilidad que se muestra en la caballerosidad va ligada estrechamente con la personalidad del hombre, que puede realizar determinadas acciones con un sentido de cortesía o buscando un beneficio personal. En muchas ocasiones estas acciones caballerosas son tergiversadas por los hombres para obtener algo a cambio, especialmente sexo, dejando muy de lado la cortesía y demostrando una actitud machista.   

Mujeres: víctimas de la caballerosidad

En segunda instancia, este término y todo lo que cobija en nuestra sociedad, afecta también a las mujeres. Teniendo en cuenta el testimonio de Paloma Navarro en la columna de Urdaneta, en donde relata cómo era juzgada por la mirada de las personas al pagarle la cuenta a su acompañante, puedo afirmar que se evidencia la exclusión. Muchos de estos casos suceden porque la sociedad en general considera a las mujeres como el “sexo débil”, que debe ser auxiliado por el “sexo fuerte”. La clase de comportamientos que incluye la caballerosidad no deberían ser demostrados hacia las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, debido a que esta clase de actitudes legitiman una desigualdad socialmente aceptada, que tiene como función ocultar elegantemente las jerarquías de género.

Un problema mundial

El tema de la caballerosidad excluyente no solo es una problemática en nuestro contexto social o inclusive en nuestro país, ya que afecta diariamente y de una manera silenciosa a personas alrededor del mundo. Cabe resaltar que en países como Colombia, en donde se vive dentro de una sociedad machista, es más probable que estas clases de desigualdades se aprecien con mayor regularidad. Distintos aspectos referentes al contexto social, como la educación y la familia, afectan el comportamiento amable o no amable de un niño hacia los demás; pero este es especialmente educado para que trate a las mujeres con mayor respeto y cortesía sin razón aparente. El proceso de erradicación del término caballero o de la creación de uno nuevo que incluya a ambos géneros es muy extenso, por esta razón la educación que sea impartida hacia nuevas generaciones de ciudadanos es tan importante. El cambio no comienza con una gran reforma que exponga esta grave problemática; comienza en las aulas de clase, para las personas en formación; y en la vida diaria, para los demás individuos.

Conclusiones

Teniendo en cuenta los distintos casos de exclusión vividos tanto por hombres como mujeres gracias a la caballerosidad, he llegado a la conclusión de que este mismo debe dejar de ser utilizado. No haciendo referencia a las acciones de afabilidad sino al término como tal, que es sin lugar a dudas el promotor principal de esta clase de desigualdades. Veo preocupante en gran medida que, siendo este un problema de tal magnitud en nuestra sociedad, sea muchas veces ignorado. He decidido rechazar el tener que vivir en una sociedad llena de aceptaciones culturales, y por el bien de nuestro presente y el futuro de próximas generaciones, espero no ser la única.

Como conclusión se puede plantear y afirmar seriamente que la caballerosidad es en efecto excluyente, y no solo para las mujeres sino para ambos géneros. Además, la simple existencia de un término que define únicamente al hombre como amable, ya es excluyente. Y es tan importante hablar de este tema ya que nos afecta a todos como ciudadanos del mundo, en el diario vivir. Es por estas razones que me atrevo a escribir acerca la caballerosidad, ya que muchas veces puede llegar a ser un problema pasado por alto en la sociedad. Sin lugar a dudas, el cambio con respecto al uso de este término es urgente, ya que creo firmemente en una sociedad libre de desigualdades, en la que todos podamos gozar de los mismos derechos y deberes. Pero, para poder lograr este ideal, que espero sea compartido por muchas personas, tenemos que hacer un cambio, empezando por nosotros para poder cambiar a otros.

Referencias

Nosotros por ellas. (2017). Caballerosidad en tiempos del feminismo. Gobierno de México. Recuperado de: https://www.gob.mx/nosotrosporellas/articulos/caballerosidad-en-tiempos-del-feminismo

Rosales, R. (2009). Don Miguel Grau: el machista cortés de los mares. Blogspot. Recuperado de: http://warogenero.blogspot.com/2009/12/don-miguel-grau-el-machista-cortes-de.html

Urdaneta, D. (2018). ¿La caballerosidad es machismo? VICE. Recuperado de: https://www.vice.com/es_latam/article/j5nwkp/me-caga-que-siempre-traten-de-pagar-la-cuenta-la-caballerosidad-es-machismo